Las que más usan la bicicleta

Así lo demuestra un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), llamado “Ciclo-inclusión en América Latina, guía para impulsar el uso de la bicicleta”, en el que se analizaron 56 ciudades de la región, recolectando 27 indicadores sobre el uso de este vehículo e información sobre políticas que apoyan el uso de este medio no-motorizado.

En la investigación la capital fue la más destacada, por ser la ciudad con la mayor infraestructura, con 392 km de los 2.513 km que hay en toda América Latina. Además, por registrar el mayor uso de este vehículo, al reportar 611.472 viajes diarios, superando a otras capitales como Santiago de Chile (510.569), San José de Costa Rica (125.542), Lima (77.000), Montevideo (47.742) y Buenos Aires (32.264).

Sin embargo, pese a que Bogotá es pionera, al analizar las tasas de viajes diarios por cada 100.000 habitantes, otras ciudades registran mejores cifras. Mientras la capital tiene una tasa de 7.777 viajes diarios por cada 100.000 habitantes, la superan San José de Costa Rica, con 43.582; Guadalajara (México), con 14.184; Santiago de Chile, con 9.405, y Concepción (Chile), 7.910.

“La investigación pone de relieve la necesidad de América Latina de promover el uso de la bicicleta. Destaca las mejores prácticas de la región en cuanto a cómo impulsar el ciclismo urbano y a los beneficios socioeconómicos y ambientales que genera. Fortalecer la recolección de indicadores, formular políticas de movilidad que incluyan la bicicleta y construir infraestructura orientada al uso de la bicicleta son algunos de los pilares para que la bicicleta tenga un impacto positivo en la movilidad de los ciudadanos”, dice el informe.

Publicado originalmente en El Espectador.

Entendiendo la ciudad desde el cine

Columna-2.2

 

Montaje por transitividad que sigue a los personajes. La Teta Asustada (2009), Claudia Llosa, Lima.

[Por Felipe Vergara Ovando. Geógrafo de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Analista SIG “Inciti” y Ayudante de Investigación “CEDEUS”]

Analizar la ciudad desde el cine es un campo de investigación que ha estado muy en boga en las últimas décadas, principalmente en las ciencias sociales, debido a que los elementos cinematográficos (ejemplo, registro audiovisual) son ricos para determinar las representaciones sociales, desarrollo urbano, etc. resultando incluso un material didáctico para la educación. No obstante, en el análisis de las reproducciones fílmicas existe la problemática de que generalmente no se tiene claro cómo realizar el análisis fílmico, el cual deriva en que no se aprovechan en su totalidad la riqueza estética y/o técnicas que conllevan las reproducciones fílmicas, como puede ser el montaje o movimiento de cámara, mientras las disciplinas que si han desarrollado una metodología para analizarlas, son confusas y con una débil estructura que no permite homogeneizar una metodología básica de análisis fílmico. Acorde a esto, mi idea es indicar los puntos básicos teórico-práctico que deben existir en un análisis fílmico, partiendo desde el significado del cine hasta una propuesta metodológica, donde se deben relacionar los códigos cinematográficos y la narrativa con la temática urbana.

Tal como lo declara Raúl Ruiz (2000), en su obra “La Poética del Cine”, el cine hay que entenderlo como una actividad artística que primeramente ha querido mimetizarse con la naturaleza y la sociedad, pero el cual gracias a la tecnología se permitió la abstracción de su realización. Esto ha derivado que actualmente se defina como un dispositivo de representación que recorre la tecnología de producción/montaje/metamorfosis de las imágenes visuales que asociada a la narrativa de dramatismo realiza espectáculos donde los significados y significantes se entrecruzan(BARBOSA, 2000).Esta capacidad tecnológica y su búsqueda de representación de la sociedad mucho más exacta que otros tipos de arte, genera un interés innegable para las disciplinas (especialmente la geografía), debido a que ofrece distintos puntos de vista hacia un tema representado(BENJAMÍN, 1989).

Asimismo, el cine es dinámico, se caracteriza por sufrir cambios constantes de su estética y de la representación que realiza de la sociedad y realidad. Esto se debe a que el cine está interrelacionado con el ser humano tanto individual como colectivamente, tal como dice Costa (1997),“el cine es lo que en una sociedad, en un determinado período histórico, en una determinada coyuntura políticocultural o en un cierto grupo social, se decide que sea”. Es decir, el cine se puede catalogar como la extensión de los sentimientos del hombre. En este sentido, la ciudad no es ajena a esta condición, debido a que las necesidades cambiantes de la sociedad se traducen en los componentes urbanos (PUYOL et al, 1995).

Por lo tanto, para poder realizar el análisis fílmico primero es necesario entendercómo se compone el cine en un formato que sea útil para un análisis urbano. En este caso, el área de estudio es el espacio fílmico(QUEIROZ FILHO A. C., 2010), en donde el carácter espacio-tiempo tiene una connotancia singular, ya que el tiempo empieza a actuar como espacio (tiempo pierde su calidad irreversible) y el espacio como tiempo (va adquiriendo movimiento)(HAUSER, 2004, p. 500). Este es el universo en donde se desenvuelve una reproducción fílmica, quien está compuesta tanto por la propuesta del director (política, cultural, social)yla interpretación del espectador (basado en la experiencia)(Ver más Vergara, 2014). A saber, no se estudia el espacio real, sinoel espacio fílmico quien conlleva una serie de significados, metáforas e ideologías de su realizador(SCHUENCK AMORELLI & BRANCO, 2009).

Del mismo modo, las unidades de estudio (U.E.) son los Planos, Escenas, Secuencia (VERGARA, 2014, pág. 90) que constituyen una Reproducción Fílmica (Película, Serie, Telenovela,etc),no obstante,lo principal es que estos cuerpos están construidos por la imagen fílmica (en adelante imagen audiovisual),compuesto por el registro de lugares geográficos y del movimiento(QUEIROZ FILHO A. , 2007). Estos componentes al yuxtaponerse generan una dimensión espacial, una “geografía”, quien se va construyendo por la narrativa y lenguaje del cine. Es decir, esta dimensión espacial, va más allá de la materialidad(QUEIROZ FILHO A. , 2007). Entonces, a partir de la imagen audiovisual se debe entender el cine como lenguajeenfocándose en sus códigos cinematográficos, los cuales se clasifican en el montaje y encuadre, debido a que el montaje nos entrega la esencia cinematográfica, el movimiento, y la capacidad de estructuración de la representación; y el encuadre quien determina la porción y la forma de cómo se representa el espacio fílmico(VERGARA, 2014, pág. 86). Estos son vitales debido a queconllevan un significado, un motivo de la representación fílmica del tema en estudio.

En segundo lugar, se implanta la temática urbana a estudiar, la escala espacial (nacional, ciudad, barrial) y temporal (época que se quiere analizar),un buen ejemplo puede ser la Gentrificación, donde se debe identificar sus componentes característicos(desplazamiento de población pobre desde el centro por clases media-altas, turisficación, inversión inmobiliaria) en función de poder hacer una búsqueda específica de reproducciones fílmicas. Finalmente, se determinan las Reproducciones fílmicas y sus U.E. según la representación y claridad de la temática escogida, donde la narrativa (temática de la U.E.) que contiene cada una de estas se debe relacionar con los códigos cinematográficos con la finalidad de obtener el mensaje, siendo el resultado del análisis fílmico.

En conclusión, la ciudad es uno de los espacios más representados por el cine, lo que conlleva a que si  lo “leemos” con una cierta base metodológica podemos obtener mensajes que pueden ser útiles para nuestra comprensión de lo que sucede en la ciudad. En este aspecto, las lecturas no son resultados exactos, sino más bien son distintas para cada individuo, ya que se componen de la experiencia personal, sin embargo, al tener ya una concepción teórica sobre el cine, las conclusiones pueden ser mucho más colindantes y complementarias entre cada lectura cinematográfica.

Referencias:   

BARBOSA, J. L. (2000). A arte de representar como reconhecimento do mundo: o espaco geografico, o cinema e o imaginario social. GEOgraphia, Ano. II, n. 3, Pág. 69-87.

BENJAMÍN, W. (1989). La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica.Buenos Aires: Taurus.

CASETTI, F., & DI CHIO, F. (1990). Cómo analizar un film. Barcelona: Paidós.

COSTA, A. (1997). Saber ver el cine. Barcelona: Paidós.

HAUSER, A. (2004). Historia social de la literatura y el arte. De bolsillo.

PUYOL, R., ESTEBANEZ, J., & MENDEZ, R. (1995). Geografía Urbana. Madrid: Cátedra.

QUEIROZ FILHO, A. (2007). Cinema, Geografia e a Pesquisa com Imagens. Morpheus – Revista Eletrônica em Ciências Humanas, Ano 06, número 11, ISSN 1676-2924.

QUEIROZ FILHO, A. C. (2010). Espaço fílmico: Território e territorialidades nas imagens de cinema. Geografía, vol.35, n.1, pág. 37-50.

RUIZ, R. (2000). Poética del cine. Santiago de Chile: Editorial Sudamericana.

SCHUENCK AMORELLI, O., & BRANCO, P. (2009). As Paisagens Urbanas no cinema brasileiro Contemporaneo- Uma geografia de imagens e sensacoes.Brasilia: ENG.

VERGARA, F. (2014). El cine, una herramienta para la comprensión geográfica. Revista Geográfica de Valparaíso, N° 49, pág. 80-97.

 

Publicado originalmente en Revista Planeo.