Reconexión Metropolitana Oriente Entre Banderas (RE.MO)

[ PROYECTO SELECCIONADO CONVOCATORIA PERMANENTE]

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“Lo que históricamente ha sido una frontera física y un territorio de omisión, hoy tiene la primera oportunidad de transformación real.”.
-Equipo de RE.MO

Una de las zonas con mayor afluencia en una de las ciudades más pobladas del mundo y la cabeza de varios arquitectos con la intención de generar un impacto a gran escala en este nodo fundamental para toda  la Ciudad de México.

Antecedentes

Imagen, cortesía equipo (RE.MO)

Imagen, cortesía equipo (RE.MO)

La Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) se configura por 60 municipios, incluidos 16 de la Ciudad de México y 1 del Estado de Hidalgo, los demás pertenecen al Estado de México. Históricamente por el desarrollo y crecimiento de la Ciudad, la fuerza productiva se concentra en zonas marginadas y ciudades dormitorio al Oriente de la ZMVM, las cuales se trasladan al Poniente y Sur donde se encuentran las principales fuentes de trabajo, lugares de estudio o centros recreación y esparcimiento.

La población de los municipios de Nezahualcoyotl, Chimalhuacán, Ixtapaluca y Los Reyes la Paz realizan día a día un recorrido de hasta de 13 km para llegar a la principal puerta urbana y zona de transferencia modal: la estación Pantitlán del Sistema de Transporte Colectivo Metro, ubicada en las inmediaciones de las delegaciones Iztacalco y Venustiano Carranza.

Considerando que esta zona de transición puede transformarse y detonar nuevas interacciones sociales, el equipo de arquitectos conformado por: Victor Betanzos, Marcos Betanzos, Cinthia Meléndez Xochicale, Guillermo González, Alfredo González y Carlos Verón, generó una propuesta para revitalizar e intervenir la zona. La propuesta participó entre más de 250 proyectos de todo el mundo en el 2do. Concurso Internacional de Proyectos de Desarrollo Urbano e Inclusión social convocado por la Corporación Andina de Fomento (CAF), en Caracas, Venezuela.

El proyecto

El proyecto denominado Reconexión Metropolitana Oriente Entre Banderas, tiene como epicentro las inmediaciones de la estación Pantitlán,  debido a la concentración poblacional de su entorno, así como los flujos y dinámicas sociales registrados día a día. La propuesta en una primera fase, se extiende a lo largo de 3.95 km siguiendo el canal de aguas negras del Río Churubusco, en el Oriente de la Zona Metropolitana del Valle de México.

Con este proyecto se pretende:

  1. Reducir la fragmentación urbana que se ha consolidado gracias a la presencia de infraestructura inerte de drenaje y del Metro;
  2. Reutilizar el espacio público que ahí se localiza detonando nuevas funciones y usos para revitalizar el equipamiento urbano existente;
  3. Mejorar la accesibilidad e imagen urbana de la zona para reducir los vacios urbanos que propician inseguridad y falta de desarrollo económico;
  4. Propiciar un espacio de esparcimiento, interacción social y permanencia para la población que acude a la zona exclusivamente en días laborales;
  5. Incrementar la plusvalía de la zona y los nuevos desarrollos de vivienda que actualmente se están construyendo;
  6. Reducir el efecto de isla de calor que se presenta por tener esta gran plataforma de concreto;
  7. Articular el transporte público que llega a las inmediaciones del proyecto proponiendo nuevos ordenamientos y finalmente, generar una conexión entre la Alameda Oriente y la zona de parques lineales de Avenida Zaragoza.

Zona de transferencia modal y frontera estratégica entre el Distrito Federal y el Estado de México, el proyecto incluye una ciclopista y trotapista (que rememoran el flujo de agua histórico del Río Churubusco), módulos de información y vigilancia, skate park, zonas de juegos infantiles, áreas de lectura, cafeterías, zonas de comida rápida, accesos peatonales con rampas, pérgolas, gimnasio al aire libre, foros, etc. Con todo ello, se devolverá a la ciudad un espacio común caracterizado por la inclusión, la participación social, la revalorización del espacio público y el acceso universal. Lo que históricamente ha sido una frontera física y un territorio de omisión, hoy tiene la primera oportunidad de transformación real.

Ficha técnica:

Nombre del Proyecto: Reconexión Metropolitana Oriente Entre Banderas

Ubicación: Ciudad de México, México

Extensión: 4.95 km (1era. Etapa) Río Churubusco entre Av. Ignacio Zaragoza y Bordo Xochiaca.

Superficie a intervenir: +59,000 m2

Equipo de Proyecto:

Victor Hugo Betanzos, Marcos Betanzos, Cinthia Meléndez Xochicale, Alfredo González, Guillermo González y Carlos Verón. Asesor externo, Arq. Manuel Peniche.

Consulta las semblanzas del equipo generador de (RE.MO) aquí.

Nota: Todas las imágenes han sido cortesía del equipo de (RE.MO).

[Buenos Aires] Viviendas del siglo XX. Un patrimonio vivo

15-Jornadas. Viviendas SXX 2

 

La vivienda acoge los valores constructivos, estéticos, religiosos, económicos, espaciales, de una colectividad. Para Gaston Bachelard “es nuestro rincón del mundo (…) nuestro primer universo”. Mucho se puede reflexionar en torno a la vivienda, que adquiere particularidades según los distintos espacios socio-culturales: casa, rancho, palacio, vivienda obrera, de interés social, castillo, tapera, tantos otros.

 

En este contexto el Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio de Argentina, con la colaboración del Museo del Banco Provincia, convocan a las Jornadas VIVIENDAS DEL SIGLO XX: UN PATRIMONIO VIVO
Teoría, Intervención, Gestión 2 y 3 de junio de 2015. Buenos Aires, Argentina.

 

Descarga aquí la convocatoria completa.

 

Dudas y comentarios: cicop@sinectis.com.ar 

“Ciudades Oscuras” de Thierry Cohen: Cómo veríamos nuestras ciudades sin luz durante la noche

Las ciudades tienen muchos logros a su favor, pero el cielo con estrellas no es uno de ellos. El fuerte resplandor de la iluminación artificial y la contaminación atmosférica no deja ver las estrellas que si podemos ver en las zonas menos pobladas del mundo. El fotógrafoThierry Cohenresuelve el problema, a través de su serie “Darkened Cities”.

Revisa la serie, después del salto.

Su solución para deshacerse de las luces y reintroducir las vistas celestes escondidas bajo el espeso velo de contaminantes, nos entrega una impresionante y nueva perspectiva de nuestras ciudades.

Cohen atravesó el mundo para concretar su proyecto. Su itinerario fusionó las más grandes metrópolis del mundo, como Hong Kong y Nueva York, con los puntos más desérticos del planeta, como el desierto de Mojave y la Amazonía, según su alineamiento latitudinal.

Ve el resto de las imágenes en Plataforma Urbana.

El 60% de ciudades latinoamericanas surgieron de la ocupación popular

ecatepecSegún el arquitecto y urbanista Emilio Pradilla Cobos, la ocupación irregular del territorio y la autoconstrucción son resultado de un proceso de urbanización que se originó en la región, en los años 40 del siglo XX.

Durante su intervención en el II Seminario Internacional de Teoría Urbana, que se realiza en la U.N. Sede Medellín, Pradilla Cobos, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco (México) y coordinador de la Red Latinoamericana de Teoría Urbana, aseguró que las llamadas poblaciones populares dieron origen a las ciudades latinoamericanas.

Colombia y México son un ejemplo del proceso de ocupación de la periferia de las metrópolis. Quienes nacieron en las áreas rurales y vivieron en primera persona el proceso de modernización del campo con la incursión de la tecnología, vieron en la migración hacia las ciudades una forma de supervivencia.

Una vez allí, quienes esperaban hallar empleo en las industrias, se encontraron con que estas tampoco requerían tanta mano de obra, por lo que se produjo un fenómeno típico de América Latina.

“Al ver que la economía formal no los integró, estos ciudadanos crearon grandes masas de población superflua al desarrollo económico, es decir, no requerida por las empresas, por lo que optaron por realizar actividades de supervivencia, como las ventas ambulantes o la delincuencia”, explicó Pradilla Cobos.

Al carecer de ingresos suficientes para adquirir una vivienda hasta en los programas públicos, muchas de estas familias tuvieron que optar por la ocupación irregular de territorio y la autoconstrucción. De esta manera, en condiciones poco dignas y de hacinamiento, han venido construyendo poco a poco su vivienda, de una forma “ilegal”, pues carecen de los ingresos del empleo formal.

El negocio inmobiliario

En su intervención, Emilio Pradilla Cobos, arquitecto de la Universidad Nacional, afirmó que la vivienda popular ha caído en manos del capital inmobiliario financiero, lo que ha producido, en muchas áreas urbanas, procesos de desalojo, no necesariamente a través de la expulsión violenta, sino de la compra de tierras para desarrollar proyectos de construcción.

Estas características tan particulares de la urbanización en la región confirman la idea de que muchos conceptos de los países hegemónicos en el tema urbano no son útiles para Latinoamérica y el Caribe, pues el desarrollo ha sido diferente. Por eso, “debemos construir una teoría propia que tenga en cuenta estas realidades”, resaltó Pradilla.

Además, expresó que el capital inmobiliario ha venido expandiéndose sin límites, situación que ha llevado a las ciudades a adquirir terrenos económicos, con el fin de construir viviendas para sectores de estratos bajos, como las denominadas viviendas de interés social, que generalmente se alzan en las periferias.

Frente a este tema del negocio inmobiliario, el profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional, Peter Brand, manifestó que hay una gran decepción general en Latinoamérica, respecto a los logros de la planeación y las fuerzas de los mercados.

“Esta región no ha podido manejar lo que ha traído la apertura del mercado y la iniciativa de la empresa privada como actor principal en la construcción de las ciudades, en un contexto de privatización y desregulación”, añadió.

El profesor advirtió que da la sensación de que las fuerzas del mercado están dominando el proceso de desarrollo urbano y que, además, siguen proliferando problemas como pobreza, desigualdad, segregación socioespacial, violencia, ilegalidad e inseguridad.

(Por:Fin/me/dmh/AC)

Publicado originalmente en Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia.

Hipótesis de azotea

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Por Silvia Nanclares

Tengo una hipótesis. La llamaremos Hipótesis Azotea. Es primavera, afuera hace un sol reventón. Estoy tendiendo. En un patio interior oscuro con un sistema de cuerdas imposible. Me pregunto si podría tender en la azotea. Viví durante varios años en Sevilla y allí, en todos los edificios en los que estuve, subíamos a tender con gafas de sol. Nos encontrábamos por la escalera con nuestro barreño al costado, como nómadas de portal. En algunos casos tenías asignadas las cuerdas. En otros, simplemente se jugaba al hueco encontrado.

Es cierto que daba problemas. ¿Quién no recibió alguna vez la llamada al timbre con una amonestación implícita? Mira que has tendido en mis cuerdas, mira que tienes ocupado el tendedero con tus inmensas coladas consecutivas, niña. Y sí, apuesto a que algún que otro vecino se ha dejado de hablar con otro por un “tendedero issue”. Pero también hacíamos comidas y cenas. Teníamos una mesa de plástico comunal y una sombrilla de bar ídem. Las sillas te las subías de casa. Siempre que alquilabas una casa, te enseñaban en momento dado la azotea, el tendedero. Me pregunto ahora a quién pertenecen todas las azoteas vacías y tristes de Madrid. Nunca he disfrutado de una azotea común en Madrid. Nunca he tenido un espacio comunal en ningún piso, salvo el cuartito, antiguo chiscón, de la casa de San Vicente Ferrer donde una vez nos robaron unas botellas de vino sin candar. A quién se le ocurre, niña. Y nunca se me ocurrió tampoco preguntar por qué no disfrutábamos de esos espacios abiertos y cerrados. Pero ahora lo imagino como un terreno a conquistar.

Subo al último piso de mi nuevo portal. Nada, el acceso está cerrado. Quién tendrá la llave. Quién puede entrar ahí. Este edificio es de una empresa. Llamo a la empresa. Me dicen que ningún inquilino puede tener acceso a la azotea, que solo se habilita el acceso a operarios que hayan de arreglar alguna cosa. Los vecinos no poseemos las zonas comunes, los rellanos, los pasillos del buzón, las escaleras, el ascensor. Las usas pero no son de tu propiedad, niña. Bien. Si yo no quiero que la azotea sea mía. Solo quiero usarla. Y no quiero usarla YO. Quiero que la usemos. Que aprendamos a usarla. “¡Uala, chaval, ya llegó la comunista!” De común, comunista, ¿no? Y a continuación me empezaran a hablar de los pisos estalinistas donde todo era común y había espías y la gente acababa borracha con alcohol de quemar en su terraza comunal. Claro. Y después, Paracuellos.

“En la primavera de 2015, todo inquilino se dirigió al último piso de su finca y comenzó a hacer averiguaciones o directamente franqueó la puerta metálica que daba acceso a la azotea. Quiso saber qué había de lo nuestro: de los espacios comunes. “Según la ley, según la ley…”, parecía la única respuesta. A base de probar e ir negociando, se alteraron los usos de los espacios privados que tenían en su finca. Que no era suya. Y aunque lo fuera. El movimiento empezó a viralizarse. Fue llamado la Primavera de las Azoteas…”.

Fantaseo con esto mientras me vuelvo a ver obligada a tender en posturas imposibles y pienso que quizá por eso aquí los edificios sean tan altos, para que olvidemos lo que sucede en las alturas. Supongo también que se cierra su uso preventivamente, por los problemas que supondría comunizarlas. Nos han inoculado la idea de que será imposible dialogar y llegar a entenderse con el vecino del quinto. Y probablemente lo sea. Además, desde que lo permite otra ley, las azoteas son expropiables por cualquier compañía de comunicaciones que desee comprar a la propiedad e instalar una antena, sin licencias municipales previas ni estudios medioambientales o de salubridad por delante. Ajá. Se ve que los cielos también son campo abonado para la propiedad privada.

Pero, ¿y si nos llevamos el método municipalista a casa? Quizá todo podría empezar por la escalera. Averiguar, saber, en primer lugar, a quién pertenecen las cosas y qué derecho tenemos a intervenir no en su gestión, ni siquiera en su propiedad, que no nos interesa, sino en su “uso y disfrute”. Acercarnos la democracia a casa. Ir pasando barreras. No dejarnos solo la intervención para los espacios públicos, combinar luchas como las del EVA Arganzuela, o reflexiones sobre la calle y el barrio como las que se lanzan durante el próximo festival Zemos98, con el ensayo-error de la posibilidad de un commons en cada escalera.

Pensar en espacios comunales más acá de cada portal. Inventarnos modos de vivir colectivamente. Que meterte en casa no signifique el derecho a poder de inventarte la vida, pero solo de puertas adentro. Y sí, yo probablemente tendré que lidiar con el vecino que grita “curas pederastas” mientras el de arriba pone las marchas de Semana Santa a todo trapo. Sí, nuestra escalera es un micrososmos bastante representativo de lo que será mi barrio y el pleno del ayuntamiento. Hacer cosas con “los otros”, los “distintos”. Lo más difícil. Y, parafraseando a Rosa Jiménez, “lo más satisfactorio”. Tomar algo de lo que nos enseñó el 15M y volver a vacunarnos contra lo identitario. Emprenderla desde abajo. En este caso, desde arriba.

Vamos, aunque parezca solo una pequeña revolución burguesa. Tomemos las azoteas. Desde allí se ve todo mucho mejor. O peor. Pero con perspectiva. Subamos todos a tender con gafas de sol.

Publicado originalmente en ElDiario.es